La dicha del dolor y el miedo al amor.
Hoy descubrí que aún siento, que aún huyo y destruyo.
Como no temerle a los malos ratos, a la indiferencia de quien te jura amor, a que los lunes es “te amo” y los jueves el romanticismo pierde el rumbo, como si el significado de la palabra amor al repetirlo tantas veces ya ha perdido el sentido, su verdadero fin.
Entre la costumbre de intentar y aunque no me pase entre la garganta la saliva y resistir llorar por el impulso de hablarte y que me hundas nuevamente, me atormenta el silencio y me nublan los sentidos las ganas de buscarte aunque se que no te voy a encontrar.
No he tenido la dicha de amar y ya no le tengo miedo al dolor porque aunque trato de olvidar llego nuevamente al inicio de mi vida y al final del día en el que nos abrazamos por última vez.
Porque !!!???
Porqué me siento así ?
Porqué sigo esperando algo ?
Tal vez he confiando demasiado en las personas, esperando el tiempo a destiempo y rogando migajas que no me llenan más.
Llegaste un día sin decir una palabra pero ya me tenías desde antes, en algún momento de una efímera vida sin complicaciones ni juegos de palabras en donde conjugar el verbo amar no sana ni destruye sino más bien nos une, nos unió y nos unirá.
Encuéntrame, búscame, olvídame pero trata, insiste que sigo estando en donde nos besamos la última vez, cerca de donde el cálido momento entre nosotros fue motivo de envidia de muchas historias de amor.